Relato porno: desayuno

Posted by | Posted in Relatos | Posted on 29-11-2008

Desayuno.

La urgencia me despertó. La urgencia ahí. Una urgencia pulsante, dura, como sólo a esa hora sucede.

El día anterior había pensado todo el día en ella. En el estudio, en el colectivo, en la calle. En mi ensoñación veía su cuerpo ajustado que subía y bajaba desbocado sobre mí. Sentía nuestro tacto deslizarse sudoroso, todo un cuerpo sobre todo otro cuerpo, cada centímetro se frotaba sobre cada centímetro, un espacio cargado de descargas entre las pieles. Nubes de vapor de hombre y mujer, fricción, pequeñas tormentas eléctricas.

Tarde se acostó, tuvo que terminar unos originales y enviarlos. Yo no aguanté más despierto y me dormí, claro, soné con ella…

No es baja, tampoco más alta que yo, sin embargo tiene una cualidad en sus proporciones: todas sus dimensiones son para mí. Sus pechos llenan mis manos, su cola llena mis manos. Sus piececitos se paran en mis muslos. La nuca, la boca, sus labios, miden mis labios. Sus huecos divinos se llenan exactamente conmigo. Cuando dirige se contrae o se expande según sea necesario, sabe cómo moverse en cada posición, sabe cómo penetrarse conmigo: se cierra, se abre, se queda, se mueve en círculos, me aprieta con sus músculos. Cuando dirijo, a veces la tomo de la cintura por los costados, firmemente, se deja llevar y traer, subir y bajar. Sus ojos que siempre tratan de mirarme me dicen —más rápido, más lento, ahí, sí, brillan, se nublan, entonces estalla en mil gemidos, se contrae, se expande. Big bang ella. Se mete en mi pecho, temblamos, nos quedamos un ratito, empezamos de nuevo, de a poco… Besos, caricias, dedos, bocas, saliva, jugos. Big bang yo.

La urgencia me despertó. La urgencia ahí. Abro los ojos, la espalda amplia y suave va y viene levemente. Angelito. Le dibujo unas alitas con el dedo. La beso entre las alas. Subo hacia la nuca pellizcándola con los labios, boca y lengua juegan en el cuello. Recojo el sabor de su piel tibia, muerdo su carne tierna. —Uff sssssiii… Suspira. Suspiro. Golpeo con mi urgencia sus piernas, sonríe. Toma mi mano y la lleva hacia su centro, agarra dos de mis dedos, se frota con ellos y termina hundiéndoselos todo lo que puede, esta muy mojada, su aroma me hace reaccionar y muerdo su cuello con calor, gira la cara y busca mi boca, con la otra mano la tomo fuerte de la nuca, de su cabello, nos comemos los labios, la cara, las lenguas.
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WOW Links

Posted by | Posted in Erótico, Relatos, Sexo, porno, videoswow | Posted on 29-11-2008

veronica romero

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Relato porno, un gran secreto

Posted by | Posted in Relatos | Posted on 27-11-2008

r el secreto que tenia para ella sola.

Dándole vuelta por el centro de la ciudad de Tampico, Tamps. México, me encontré una amiga que tenia años que no platicábamos.

De inmediato nos fuimos a comer algo como los viejos tiempos al cabo de unos minutos estábamos a las risas los dos recordando aquellos días que compartimos, ella sabe mis secretos y yo los de ella.
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Experiencia en un Centro Comercial

Posted by | Posted in Erótico, Relatos | Posted on 25-11-2008

Mi experiencia es de esta misma mañana. He tenido que ir a un Centro Comercial de Sevilla y, al llegar, tenía unas tremendas ganas de mear, por lo que me he dirigido al wc. Los de la primera planta del parking estaban en obras y he tenido que ir a la 2ª planta del parking. Al entrar he visto un tío de unos 45 años, con buen aspecto, no parecía el clásico cerdo de urinario público, meando y me he puesto a su lado. Al empezar a mear he recordado las experiencias que he leído en internet, todas ellas muy cachondas y no he podido evitar dirigir mi mirada hacia el lugar en que se encontraba la polla del tío, pudiendo ver que, en vez de meando, se la tocaba con parsimonia, descubriendo su glande.
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Volviendo a dar placer

Posted by | Posted in Erótico, Relatos | Posted on 24-11-2008

Hace tiempo que descubrí mi bisexualidad, aunque para el sexo prefiero de forma habitual las mujeres, por eso tengo novia. Aunque de vez en cuando un poco de variedad aporta la sensación de sentirse más vivo. Realmente disfruto viendo gozar a los otros sin importar su sexo. Obviamente no tengo pluma y me considero muy masculino.

Era lunes, me apetecía volver a dar placer a un hombre y gozar con esto, y había quedado para un primer encuentro con un tío de Madrid, sabía que estaba de vacaciones y era cosa de un único encuentro. Me encanta eso de un único encuentro, para que mi novia no sospeche de mi afición secreta y esporádica, sexo también con hombres.
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Relato porno de Laura: Mi primera mamada

Posted by | Posted in Relatos | Posted on 23-11-2008

Visito la página desde que tenía 15 años, y aunque mis inicios sexuales fueron algo “tardíos”, prometí que cuando tuviera algo que escribir, lo haría. Por fin ha llegado la momento.

Yo vivo en casa de una tía y aunque tengo 18 años me considero (y me considera) bastante madura, así que cuando tuvieron que salir de viaje no dudaron en encargarme la casa aún sabiendo que me quedaría completamente sola durante días.
Siempre me he considerado una chica caliente; me encanta masturbarme y ver películas porno, y por supuesto TODORELATOS; pero había algo que me detenía… un miedo que desapareció cierta noche que estaba viendo la tele y de repente alguien tocó a la puerta.
Era un muchacho con el que estaba saliendo; él tiene 25 años y es muy guapo, rubio, alto, ojos verdes, esa mirada de perversión que a las mujeres nos encanta… Me comentó que sabía que mi familia había salido porque su primo es muy amigo de mi primo y le había dicho que no regresarían hasta dentro de días. Yo comencé a ponerme muy nerviosa cuando me preguntó si podía entrar a ver la televisión conmigo; accedí y estuvimos sentados durante un largo rato.

De repente me tocaba la cara o me besaba y comentaba que estaba muy caliente, la verdad yo ya me imaginaba lo que sucedería más tarde pero sólo atinaba a decir que tenía algo de calor. Comenzó a hacerse más tarde y el ambiente comenzó a calentarse. Sus besos ya no eran tiernos sino llenos de pasión, buscaba mi lengua con desesperación mientras que con sus manos recorría mis firmes senos, sentía su respiración agitarse mientras intentaba recostarse encima mio. Lo dejé pero sus manos comenzaron a bajar por mi vientre intentando desabrochar mi pantalón, fuera de mi le dije que sería mejor ir a mi recámara. Me cargó y me fue besando mientras mis nervios estaban a mil.

Ya en mi cuarto me recostó y se puso encima mió, besándome y desabrochándome lentamente la blusa… siguió recorriendo con su boca mi cuello hasta llegar a mis senos; comenzó a succionar mis pezones y a trazar pequeños círculos alrededor de mis aureolas… yo sólo daba pequeños gemidos de placer, el miedo se había convertido en deseo. Pronto comenzó a bajar por mi estómago, desabrochando mi pantalón y bajando mi pequeña tanga. Sin decir nada me abrió las piernas y vi cómo su cara se hundió en mi vagina, comenzó a hacerme una mamada riquísima, mientras lamía mi clítoris sus dedos jugaban con mis labios y lentamente se iban introduciendo a mi vagina que estaba muy mojada. Me dolió mucho cuando me metió un dedo, le pedí que parara y se concentró en mi clítoris. Después de juguetear un rato me vino un orgasmo increíble, nunca había sentido eso masturbándome, fue una sensación riquísima que de sólo pensar empiezo a sentir cosquillas en el vientre…

Yo estaba cansada de las piernas ya que no estoy acostumbrada a tenerlas en esa posición y me senté y le dije que se recostara, que iba a hacerle mi primera mamada, que me fuera indicando cómo hacerlo porque era nueva en esto, a lo que sonrió y asentó gustoso (quién no…).
He de decirles que tampoco había visto un pene en toda mi vida, sólo en la tele pero eso no cuenta. Cuando se sacó ese pene grueso y rosado me pareció hermoso, lo tomé con la mano izquierda y empecé a masturbarlo suavemente. Él sólo daba pequeños gemidos hasta que me animé y poco a poco me fui acercando. No olía a nada, el liquido preseminal tiene un sabor curioso aunque no desagradable. Comencé a darle tiernos besos en el glande mientras que con mi lengua jugueteaba con la punta, me la fui metiendo poco a poco a la boca y empecé a succionar y a apretar con mis labios el tronco, mi lengua seguía jugueteando, conociendo.

Pronto comencé el movimiento mete-saca, teniendo mucho cuidado con los dientes mientras que mi amor sólo gemía y se movía rítmicamente. Súbitamente me indicó que me la sacara de la boca lo cual fue bueno pues mi mandíbula dolía y seguí masturbándolo hasta que salió un chorro de leche, manchándole la playera y mi mano. Antes de pararme probé un poco y estuve jugando con el semen, mi niña interior quedó también satisfecha, y los dos nos cambiamos y fuimos a la sala para seguir viendo televisión. Antes de irse me dijo “la próxima vez no te salvas” Y creo que fue lo mejor, hoy tengo ganas de más.

Gracias por leerme, agradeceré sus comentarios y sugerencias y prometo platicarles mi PRIMERA vez ahora sí! Besos.

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Hay situaciones tan excitantes…

Posted by | Posted in Erótico, Relatos | Posted on 23-11-2008

¡Hay situaciones tan excitantes que no te puedes negar!

Hola mi nombre es Samantha y os voy a contar una de mis aventuras que nos paso a mi y a mi novio.

Yo soy una chica normal que tiene a su novio, con el que vivo.

De pronto entré a trabajar como teleoperadora en una empresa de telefonía en el norte de España, donde conocí a una chica con la cual empecé a relacionarme muy bien y que nos hicimos muy buenas amigas en muy poco tiempo (como se llama?); ella conoce a mi chico y viceversa y bueno hasta ahora nada fuera de lo normal…
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Descubiendo mi bisexualidad

Posted by | Posted in Erótico, Relatos | Posted on 22-11-2008

Gracias a unos buenos amigos, descubrí que el sexo con otro hombre me gusta tanto como el sexo con las mujeres

Hace dos años viví este episodio, dónde terminé en la cama con mi mejor amiga y su esposo. Así que me decidí a contarlo y confesar que, la verdad, fue la mejor sesión de sexo que he tenido en mi vida. No solo Bibi es una mujer divina, de 1.75 metros, curvas deliciosas y bronceada, con unos senos envidiables y culo como hecho a mano, y unas piernas que parecen salirle del cuello. Gabriel, su marido, terminó siendo para mí el inicio de mi vida bisexual; un hombre buen mozo, con cuerpo atlético, bíceps y brazos bien formados, que se cuida y mantiene, y que debido a sus actividades deportivas se depila completamente.
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Relato porno: sexo en la madrugada

Posted by | Posted in Relatos | Posted on 21-11-2008

Dormía placidamente en mi cama cuando me despertó mi celular, llamaba mi novio: Jorge. Viajaba en su auto y pasaría por mi ciudad de trayecto a su destino final. Quería verme, hacia mucho no estábamos juntos, ya que vivimos en ciudades distintas y tenemos una relación “furtiva”…

Instintivamente y medio dormida aún, le dije que si, que me diera tiempo de “arreglarme un poco”…

-”No te preocupes, me demoro aún unos veinte minutos antes de llegar a tu casa”.

Veinte minutos! En veinte minutos vería a aquel hombre que por ahora literalmente me quitaba el sueño. Al terminar la llamada vi la hora: 3:49 a.m. aún estaba oscuro y en seguida fui al baño a mirarme al espejo, me arregle un poco, cepille mis dientes (no quería tener mal aliento para mi amorcito…); debía ser lo mas silenciosa posible: a los 18 años normalmente aún vives con tus padres y no seria bueno despertarlos con un ruido estúpido y que se dieran cuenta de que vas a verte con un cuarentón (que aunque muy guapo) es el tipo que ven como malo para ti.

Luego de terminada mi labor en el baño me dirigí a la puerta principal: de nuevo el mismo acto de silencio al abrir esta puerta que normalmente chirriaba un poco en sus bisagras y tenia un candado, pasador… Dios! Debía apresurarme, ya presentía la llegada de Jorge.

Justo en cuanto me dispuse a esperar en la puerta, de nuevo, recibí una llamada (esta vez con mi celular en silencio):

-”Hola (era el), ya saliste de tu casa”?

Si aquí estoy pero… donde estas (aún estaba oscuro) No te veo…

Empezaba a excitarme con esa voz, esos deseos…

Y del lado derecho por uno de los callejones vi las luces de un vehículo. Me dirigí hacia el y abrí la puerta. De inmediato me dijo: “sube”.

Estaba bien vestido, muy bien arreglado… Mmmm se me antojaba besarlo… Lo vi con deseo y al mismo tiempo nos acercamos violentamente para un delicioso beso: su lengua hábilmente empezó a atormentarme de placer… A la vez que me besaba metía sus manos por debajo de mi ropa (traía la pijama, un conjunto: pantalones cortos y una camiseta), acariciaba mi vientre y mis caderas con sus manos fuertes; luego empezó a acariciar mis senos con movimientos circulares y de vez en cuando me pellizcaba los pezones… Quería despojarme de mi ropa, pero se detuvo y quiso poner el auto en marcha (supongo que quería buscar un lugar mas discreto). Yo lo frene, estaba muy excitada, pero aun así le pedí que me siguiera besando, que no teníamos mucho tiempo… Miro el reloj: eran las 4:06 a.m. me miro con desconcierto y me dijo: -”a que hora se despiertan tus papás?” - A las 4:30 le dije (se levantan a hacer deporte).

Dicho esto siguió en la tarea de acariciarme: pero esta vez su mano derecha bajo hasta mi sexo y él, con la mano sobre mis braguetas empezó a frotar mi clítoris con el dedo índice. Empecé con pequeños gemidos que poco a poco iban creciendo, luego metió su mano bajo mi ropa interior e introdujo su dedo del corazón por mi vagina que ya estaba rebosante en fluidos: a continuación con su dedo ya húmedo siguió frotando desenfrenadamente mi clítoris que estaba duro al igual que mis pezones… dejo de besarme unos momentos y su boca atrapo mi pezón derecho, lo chupaba con deleite y yo no podía mas del placer: mis gemidos se transformaron en gritos cada vez mas y mas fuertes. Al sentir que estaba por venirme intensifico el movimiento de masturbación y me susurro al oído: -”vente mamacita”. Esas palabras aunque vulgares y algo toscas ayudaron a que llegara a uno de los mejores orgasmos de mi vida… Ahhhh! Grite con tanta fuerza que pensé que despertaría al vecindario entero. El se separo un poco de mi solo para ver mi cuerpo estremecerse por tremenda corrida.

Cuando regresaba de ese delicioso lapso y lo miraba a los ojos aun excitada baje su mano hasta el bulto entre sus piernas y le dije: Quiero chapártela.

Empecé a acariciarle por encima del pantalón y ya tenia tremenda erección…

Al decir esto rápidamente bajo la cremallera de su pantalón y dejo salir su deliciosa verga oprimida bajo sus boxers. Estaba espléndida, dejaba ver un apetitoso glande húmedo… Me arrodille en el asiento para quedar en una posición que me permitiese manipular bien su falo. Empecé a masturbarlo arriba y abajo despacio con mi mano derecha, a lo que el respondió con un pequeño suspiro. Pero quería sentir mi boca y no le negaría aquella madrugada ese placer… Pase mi lengua lentamente desde la base de su miembro hasta donde se encontraba la cabeza, la cual, introduje en mi boca succionando el liquido preseminal que había dejado escapar momentos antes… Su respiración empezó a acelerarse mientras yo seguía chapándole, esta vez ya tenia casi toda su verga en mi boca y movía mi cabeza para abarcar a pleno toda aquella delicia…

De repente con sus manos sujeto mi cabeza y la empujo para que me tragara todo su miembro: empezó a moverse al compás de mis movimientos, cada vez mas rápido. Me aparte un momento pues tuve que tomar aire! Me tenia presa de su verga… Mmmmm tomé aire y seguí con la deliciosa tarea hasta que mi apuesto hombre tuvo un pequeño quejido y sentí como se derramaba dentro de mi boca. Ahhhh! Grito suavemente mientras yo terminaba de limpiarle lo poco que se me había escapado…

Luego de aquel momento de placer de nuevo nos quedamos mirando: yo mordí mi labio inferior levemente con mis dientes mientras le miraba fijamente y con deseo… De nuevo nos besamos, esta vez, algo mas despacio y con toque mas romántico que de pasión. Miro un segundo el reloj: -”las 4:30! Me dijo. Nos despedimos con un beso y salí de su auto.
Luego de llegar nuevamente a mi cuarto me di cuenta que en cuanto cerré la puerta, mi madre se levantó. Yo me quede dormida después de un rato…

Ya os contaré que paso luego de que el y yo tuvimos más tiempo la siguiente vez que nos vimos…

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Nunca había pasado un verano mejor

Posted by | Posted in Erótico, Relatos | Posted on 21-11-2008

Nunca había pasado un verano mejor.

Mi mujer se quedó en casa limpiando, porque es una fanática de la limpieza, así que yo me fui a tomar el sol a la playa.

Me fui a una playa nudista, a una zona de arboles donde no va mucha gente.

Al poco rato apareció una pareja, empezaron a colocar sus cosas y se ponían crema. No podía dejar de mirarlos, él le untaba de crema sus tetas redondas, con los pezones duros, la barriga, pero las piernas se las dejó a ella. Él chico se fue a darse un baño y allí se quedo ella echándose crema en sus piernas.

Noté que me había visto, pero creo que a los dos nos daba igual, porque cada vez, habría más sus piernas para que le viera su coño. Lo tenía rasurado, y mi polla me iba a estallar, tenía ganas de comerme ese coño, pero llego su pareja y me puso los dientes largos.

Al verla como estaba tan abierta empezó a tocarle su coño. Desde aquí pude ver su coño húmedo y lo caliente que estaba de haberme provocado. Se puso de rodillas y empezó a comerse ese coñito rosado. Yo ya no podía más, primero ella y luego él provocándome con su polla dura, y sus huevos colgándole. Así que me fui para ellos.

_ ¡Hola! Me llamo Fran, no e podido evitar veros y me habéis puesto a cien.

Ellos se quedaron sin palabras, ella reaccionó y se presentó, como Laura y él como Pablo.

No me creía lo que había hecho, pero tenía un coño chorreando y una polla durísima y húmeda enfrente de mí, la cual era movida por Laura. No dijimos más.

Laura se metió la polla de Pablo en la boca y él con la mirada me invito a que me comiera el coño de ella. Era genial, mi polla me estallaba así que empecé a meneármela. Así estuvimos asta que Pablo le lleno la boca de semen a Laura y ella me llenó mi boca de su flujo. Me incorporé con mi polla a punto de explotar y Laura al darse cuenta la cogió y se la metió en la boca para beberse mi leche. Fue genial, estuvimos hablando un rato y los invite a mi casa.

Les presente a Lucia mi mujer; por cierto ellos también estaban casados; Se dieron una ducha y nos pusimos a comer. Ya con la tripa llena y mas relajados Lucia puso café y saco unas cartas para jugar. Ya sabía lo de la playa se lo había contado mientras se duchaban.

Allí estuvimos jugando un rato hasta que se le ocurrió a Lucia complicar el juego.

Y no era otro que quitarse ropa. El ambiente se empezaba a calentar.

Lucia volvió a perder y no le quedaba ropa, ni a Laura tampoco. Laura tenia los pezones duros y su pelo le caía encima de ellos.

Lucia se acercó y empezó a tocárselos. Pablo se asombro, pero disfrutaba de ver como Lucia se comía las tetas de su mujer.

Laura se retorcía de gusto y tomo ella el mando. Tumbó a Lucia y comenzó a comerse ese cuerpazo. Tenía unas tetas enormes y un coño rosado con sus labios abiertos y húmedos.

Nosotros no dejábamos de mirarlas, como se frotaban los coños y se los comían la una a la otra, mientras nuestras pollas ya no aguantaban más en los bañadores.

Lucia se acercó y sin decir nada nos quitó los bañadores y nos cogió la polla a los dos.

Empezó a menearlas, y cogió mi mano para que se la cogiera a Pablo y el a mi. Mi cuerpo me temblaba; todavía recuerdo el tacto de esa polla en mi mano; Ella volvió con Laura y allí nos quedamos meneándonos la polla.

Laura entonces le pidió a su marido que me la chupase y él obedeció. Como me chupaba mi polla, me lamia los huevos sin parar de meneármela; hasta me hizo un beso negro, que estuve apunto de correrme. Lo pare y le dije que me tocaba a mí.

Ahí estuve chupándole su verga, tocándole los huevos(no podía parar de chupársela) y por fin se unieron las chicas.

Fue genial, todos follando, nadie se quedaba sin nada, cuando me follaba a Pablo ellas le comían su polla. Ahora era Lucia quien cabalgaba a Pablo, Laura le ponía su coñito en la boca a Pablo y yo le daba de mamar a Laura.

Las estuvimos penetrando a las dos, llenándole sus agujeritos hasta que se corrieran, y así fue.

Sus coños reventaron de placer, se quedaron tumbadas sin fuerzas mientras nosotros hacíamos un 69, nos chupamos la polla hasta que no pudimos más. Nos acercamos a ellas y le dimos una buena ración de leche.

La polla de Pablo estallaba en la cara de Lucia, que polla tenia Pablo, era increíble, no para de salir leche de su capullo, le llegaba ya por las tetas. Me encanta que una polla tenga mucha leche, así que mi polla también exploto y Laura recibía mi ración de leche.

Las bañamos en leche, tenían las tetas llenas y ya le llegaba casi al coño.

Este fue nuestro primer encuentro, pero las vacaciones acababan de empezar, y volvimos a vernos más días, a disfrutar del sexo, follándonos.

Desde entonces quedamos una vez al mes, ya que no vivimos en la misma ciudad pero tenemos una gran amistad.

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¡Cumpleaños Feliz!

Posted by | Posted in Erótico, Relatos | Posted on 21-11-2008

Había sido mi cumpleaños y ese mismo fin de semana organice una fiestecita en mi casa, unos pocos amigos y amigas, unas copas y algo de picar, poca cosa, más por cumplir que por otra cosa. Éramos unas diez o quince personas y entre ellas estaba Pedro, aquel maravilloso hombre que me abrió, hace ya algún tiempo, las puertas del placer entre hombres, había venido con una amiga suya a la que, hasta esa noche, yo no conocía. Benito también había estado pero ya se había ido, como la mayoría de mis invitados.

Yo estaba de pie junto a la terraza charlando con la amiga de Pedro y una de mis amigas, también quedaba una pareja de amigos que charlaban con una compañera de trabajo en el sofá y Pedro. El estaba detrás de la barra americana que separa el salón de la cocina, solo a ese lado poniéndose una copa.

Comencé a estar un poco cansado de la conversación que mantenían las dos chicas sobre un programa de televisión y me fui distrayendo pensando en mis cosas, hasta que advertí la mirada fija que me estaba clavando mi buen amigo, con su característica media sonrisita dibujada en la cara. Le sonreí intentando copiar ese gesto tan suyo, creo que sin mucha fortuna, pero a él le hizo gracia el intento y sonrió esta vez mostrándome toda su dentadura. Estaba muy guapo, hacía unas semanas que no lo veía y me había sorprendido con su nuevo pelado, bueno, realmente se había rapado al cero. Me encanta esto en los hombres que son realmente guapos, no tanto en los demás. Aquella noche llevaba una camisa blanca muy bonita que ya, a estas horas de la noche, estaba abierta hasta el tercer botón dejándome ver bastante su bonito pecho de nadador.

Yo me preguntaba en que estaría pensando pero pronto despejo mis dudas. Cogió su copa y tras darle un pequeño sorbo paseo su lengua de manera tremendamente insinuante por el borde, manteniéndome fijamente la mirada, luego se paso el vaso lentamente por el pecho erizándose la piel y erizándomela a mí que ya empezaba a vislumbrar sus intenciones. Di una rápida mirada a mi alrededor, las dos de mi grupito seguían absortas en su discusión al igual que los del sofá, nadie se estaba percatando de nada así que lentamente me puse una mano en la entrepierna agarrándome el paquete y luego icé mi copa un poco, en el gesto de brindar, hacia él.

-Te aburre este tema ¿No?- Dijo Toñi, la amiga de Pedro, al percatarse de mi distracción y mi gesto.

-No… Es que Pedro esta allí un poco solo. Voy a ir a ver qué le pasa.

Me acerqué hasta la barrita y me senté frente a él, en uno de los bancos altos que tengo en la barra por la parte del salón.

-¿Qué te parece mi amiga?- Esa pregunta, así de repente, me sorprendió.

-Es muy simpática.

-¿Simpática? ¡Vete a la mierda! No te hagas el correcto con migo. ¿Qué si esta buena joder?

No pude evitar soltar una carcajada. La verdad es que estaba muy buena. Era una morena de pelo rizado hasta los hombros y más de metro ochenta con una figura espectacular. Llevaba un trajecito suelto verde pastel estampado en flores muy corto, no más de diez centímetros por debajo de su cintura, y a partir de ahí se podían admirar una largas y esbeltas piernas que parecían no tener fin. Por la parte de arriba el traje se sujetaba con dos finas tirantas que dejaban ver sus bonitos hombros y las tiras del sujetador del mismo tono que su vestido. Pese a lo suelto de su ropa sus pechos se marcaban imponentes, más de una cien había calculado, además tenían una forma y una firmeza que me habían hecho pensar que podrían ser operados ¡Vendita medicina plástica!
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Relato porno: virginidad

Posted by | Posted in Relatos | Posted on 20-11-2008

OBSESIONADA POR LA VIRGINIDAD

Recién había salido yo de la universidad, hacía mis pininos como nuevo profesionista cuando me gané la oportunidad de que me dieran responsabilidad en otra ciudad. Soltero y con ganas de comerme el mundo a puños no lo pensé dos veces, acepté de inmediato. Era el otoño de 1988.

Llegué a una nueva ciudad para mí, envestido de líder de un proyecto de expansión. Era joven, con una aceptable posición y, con sincera modestia, no mal parecido. Bueno, al menos no me iba mal con las chicas, solo había un pero, en ese entonces mi prioridad era escalar peldaños en mi vida profesional.

Los primeros fines de semana en esa ciudad me resultaban muy ordinarios. Con pocas amistades fuera de los compañeros y compañeras de trabajo, no encontraba gran cosa en que distraerme. En esa época me volví un cinéfilo solitario, pues era la actividad más recurrente que tenía. Otra actividad era deambular por los centros comerciales.

Y ocurrió que en busca de comprar unas camisas acudí a una tienda departamental. Distraído en encontrar una de mi agrado no reparé que alguien se acercaba sino hasta escuchar el clásico “buenas tardes, mi nombre es Mónica, le puedo ayudar en algo”. Su sonrisa traviesa me cautivó. Vi a una mujer de facciones simpáticas, llena de jovialidad, más bien bajita, su minifalda me dejó ver unas piernas muy estilizadas, trabajadas en horas de ejercicio. Su piel morena hacía sintonía con el clima tropical de la ciudad. Cuando me dio la espalda para guiarme hacia donde se encontraban otras camisas pude ver lo armonioso de su cuerpo, su sensualidad al caminar, lo pronunciado de sus curvas, la estreches de su cintura y, lo mejor, lo respingón de su “culito”.

Ahí nació nuestra amistad. Continuamente acudía a comprar camisas o, al menos, a observar las novedades.

Supe entonces que Mónica tenía 21 años y que tenía un novio de su edad que tenía muy pocas aspiraciones, pues había dejado de estudiar y más bien estudiaba que trabajo se acomodaba a sus pocas ganas de trabajar.

Al irme ganando la confianza de Mónica, pronto aceptó que la llevara en mi auto a su casa al salir ella de su trabajo. Había ocasiones en que despistaba al novio cuando éste acudía a buscarla y prefería ir a dar un paseo conmigo por la ciudad. Pronto empezaron las idas a algún cafecito o, inclusive, me acompañaba al cine. Ella quería continuar su noviazgo y yo más bien representaba su compañero de pinta. Para mi eso era ideal, no contraía compromiso y en cambio tenía una muy guapa compañía.

Como era de esperarse llegaron los besos entre nosotros. Diría yo que Mónica era una mujer sensual y ardiente, aunque eso sí, según me confió en una de esas, obsesionada en llegar virgen al matrimonio. Eran unas calentadas tremendas las que me provocaba ella, besaba riquísimo, me dejaba meter mano por donde quisiera, pero nunca permitía lugares privados para nuestros encuentros. Lo más fue una vez que utilicé el pretexto de ir a comprar ropa, ella por supuesto que me atendió. Estando en el probador le hice ir por más prendas, al querer pasármelas, la tomé del brazo jalándola hacia el probador. Ahí la besé y la acaricié por todos lados, desabroché su blusa, le subí la falda, lástima que usaba ese día pantimedias. Aún así pude ver su tanga y pasar mis manos por su vulva. Lamentablemente reaccionó, se acomodó su ropa, arregló su pelo y salió como si nada hubiera pasado dejándome a mí adentro con una impresionante erección y un enorme dolor de testículos.

En una ocasión, aprovechando su día de descanso, le propuse un paseo por algunas maravillas naturales de la región. Aceptó de inmediato gustosa. Salimos temprano de la ciudad. Ella estaba encantada con los ríos, lagunas y cascadas que recorrimos y con los besos y pocas caricias que nos dábamos. Comimos en un pueblito muy pintoresco y decidimos regresar a la ciudad. Conduciendo por la carretera descubrí un motelito. Sin pensarlo me metí. Ella se sorprendió y se negaba a bajarse del auto. Tuve que argumentar que me había dado mucho sueño y era necesario que descansara un rato, de lo contrario sería muy peligroso conducir en esas condiciones. Al fin aceptó. La habitación sólo tenía una cama y un televisor que poco o nada dejaba ver de la transmisión.

A ella le gustaban los besos, así es que decidí no perder tiempo. Fueron unos besos candentes y unas caricias cada vez más subidas de tono. Empecé a desnudarla, ella también empezó a desnudarme. Le quité el jeans y la blusa. Intencionalmente la dejé con el sostén y la tanga. ¡Que cuerpazo tenía! Sus nalgas lucían de maravilla. Ella fue mucho más rápida que yo ó yo más fácil que ella, el caso es que me desnudó totalmente.

Nos acariciábamos, nos besábamos. Ella acariciaba mi pene. Se había excitado mucho. Por fin pude desnudarla también, descubrí así su intimidad cubierta con una cantidad moderada de vellos en forma natural, pues en ese entonces eran pocas las chicas que se depilaban esa zona. Entonces besé sus senos, sus pezones, su vientre, su espalda, sus piernas y sobre todo, sus nalgas paraditas. Acaricié con mi mano su vulva, gemía. Fui más osado y froté con delicadeza su clítoris. Ella se retorcía de placer y alcanzó así un orgasmo. En ese momento me sentí seguro, me coloqué un condón y me dispuse a penetrarla para alcanzar también el éxtasis.

Pero ¡oh, sorpresa! Eso pareció devolverle los sentidos y reaccionó violenta. Como de rayo se levantó de la cama y se vistió. Fue tan rápida su maniobra que ni tiempo tuve de reaccionar hasta verla vestida. Volví con un nuevo ataque de besos, pero nada. Media hora después supe que no habría poder humano que la hiciera cambiar de parecer.

Mi táctica entonces fue hacerme el ofendido. Le recriminé me hubiera alentado tanto para finalmente dejarme “desvestido y alborotado”. Indignado la hice subir al auto y emprendimos la continuación del retorno.

Ya en carretera decidí no hablarle, quería que notara mi molestia. Sorpresivamente ella empezó a ponerse melosa. Yo la rechazaba. Ella insistía en recordarme su promesa de llegar virgen al matrimonio. Finalmente hizo algo que me sorprendió, gratamente por cierto. Se acercó a mi, besó mi cuello y orejas, pasaba su lengua por mi cuello, mientras sus manos desabrocharon, primero el cinturón, luego mi jeans. Recuerdo que era de botones metálicos. Lentamente desabotonaba uno por uno. Yo seguía conduciendo, aún me hacía el enojado. Terminó de desabrochar el jeans e hizo a un lado mi bóxer, tomó con una de sus manos mi pene, por supuesto potentemente erecto y empezó a hacerme movimientos masturbatorios. Era riquísima la sensación que experimentaba. Estaba a punto de eyacular cuando impensablemente para mí, se inclinó un poco y metió mi pene en su boca. Jamás esperé eso. Suavemente y con maestría metía y sacaba mi pene de su boca. De repente se lo introducía casi hasta la base, casi tocaba mi zona pélvica con su boca. En otras ocasiones empezaba a hacerme una especie de succión. Yo me sentía en la gloria. Yo seguía conduciendo y cuando estaba por eyacular quise alertarla. Ella pareció no darse cuenta de mi advertencia y continuó con su maniobra. Lógicamente no pude aguantar más y eyaculé. Ella sólo paró sus movimientos, dejó inmóvil su boca y para mi sorpresa se tragó la enorme cantidad de espermas acumulados por todos los calentones que me dio.

Después de eso seguimos viéndonos por algunas ocasiones más. Nunca quiso perder su virginidad. De repente también, un día dejé de verla.

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Relato porno: sábado en la discoteca

Posted by | Posted in Relatos | Posted on 17-11-2008

Sábado en la disco.

Mi nombre es Gustavo y me gusta ir de vez en cuando a la disco, aunque tengo novia, lo mejor es ir sólo o acompañado de un cuate, porque uno nunca sabe que es lo que va a pescar. Bueno, es que a la noche disco que me agrada ir, es como muchas que habrá en México, que puede entrar cualquiera que tenga dinero para pagar y embriagarse tanto como quiera, no como en otros lugares donde te escogen por tu forma de vestir o si eres alto o bien parecido.

En fin, que ese día me bañe, me cambié y pasé por un amigo para ir a divertirnos; antes nos echamos unas cervezas en un bar, para entonarnos. A la entrada de la disco estaba realmente lleno, pero esto no molestaba tanto, porque te permitía ver a las niñas que llegaban a divertirse: Unas iban forradas en un pantalón de mezclilla que dejaba ver su tremendo culo, algunas otras con unas falditas que te provocaban una erección nomás de verlas. Aunque algunas iban con sus novios, ya se sabe que en éste lugar se va a presumir la nalguita y a agarrar lo que se puede… y lo que no también.

Pues bien, aquel día decidí vestirme ligeramente, sólo con un pants, playera y tenis, pues no tenía la intención de exhibir nada, pues no soy muy galán, ni tengo un cuerpo atlético. Como lo dije anteriormente, pasamos a un bar, nos tomamos unas cervezas, cotorreamos a unas meseras y luego, a eso de la medianoche estábamos entrando. Para empezar, pedimos dos cubetas (seis cervezas bien frías con su dotación de hielo) y pues ya estábamos serviditos, fui a bailar a la tarima donde hay chicas y chavos bailando solos, me situé atrás de una chica que no tenía un cuerpo muy escultural, pero tenía unas nalgas duritas que pude sentir por la delgada tela del pants. Para medir el terreno y un poco por el estrago del alcohol, me importó poco y me saqué el miembro de la truza y quedando en contacto casi piel a piel con sus piernas primeramente que eran gruesas y de carnes firmes, pensé que se voltearía a darme una cachetada o al menos a mentarme la madre, o peor, que su novio o algún acompañante me echara bronca, pero por lo visto iba sola… y que bueno, porque no estaba dispuesto a quitarme de ahí. Pues nada, la chica bailaba el reguetón como si estuviera poseída, y yo encantado por ello, porque cuando se agachaba enseñaba la tanguita a quienes estaban en la pista, pero además, tenía la oportunidad de pasarle mi pedazo por la espalda, de inmediato se me empezó a endurecer, y creo que la moña se dio cuenta, porque más se agachaba y se pegaba a mí embarrándose mi pene por todo el cuerpo y yo feliz, con una mano en mi cerveza y la otra rozándole las piernas.

Al bailar, ella movía las manos y en cierta ocasión, tal vez sin querer, me agarró el paquete, pero ni se inmutó, siguió bailando como si nada, bueno, pensé, quizá fue accidental, pero noooooo. Como a la tercera ocasión en que lo hizo, de plano me la agarró y estuvo bailando de pie, moviéndose despacito, aparentemente, viendo desde la pista, era normal su actitud, su mano derecha la tenía en la ataque de degenerado (yo), pero en realidad me estaba apretando el palo y acariciando la cabecita al darse cuenta que nada había entre su mano y mi miembro, mas que la telilla azul de mi pants. Así pasaron dos canciones y sus dedos me acariciaban la orillita del glande haciéndome cosquillas y esos levantotes de verga que, por lo que parecía, le encantaban, porque reseguía pasando las uñas por todo el miembro.

Me la soltó y le dije al oído si quería una cerveza, no me contestó y me la quitó de la mano y sin decir más se la empinó terminándosela. La invite a la mesa, pero me dijo que ahí estaba pasándosela mejor. Bueno, por mí no hay problema, pensé, si continúa haciendo lo mismo; como al principio, bailábamos pero esta vez me empecé a mover hacia arriba y abajo, haciendo que mi pene saltara y le diera pequeños golpecitos en su trasero, que movía como loca. Cuando sintió mi pene golpear y levantar un poquito su falda se quedó quieta, sin moverse, tal vez le sorprendió mi actitud, pero no sé si estaba ebria, o drogada (después me daría cuenta que ninguna de las dos cosas), pero le importaba poco que la vieran quienes estaban atrás de la tarima como se repegaba a mí sintiendo toda mi virilidad. Le susurré en el oído nuevamente que si quería una cerveza:

Pero si ya no tienes. Dijo señalando mi mano con el envase vacío.

En mi mesa hay dos cubetas (mi amigo había comprado más), si quieres vamos por una.

Está bien, aprovechando voy al baño

La niña se fue al baño meneando sus caderas y moviendo su faldita negra, provocando la mirada de muchos y mi amigo me pregunto en cuanto llegué a la mesa que cómo le había hecho para que esa diosa me hiciera caso, a lo que le contesté que mejor ni me preguntara, porque no sabía como pero ya se estaba cocinando. Cuando la muchacha se acercó a la mesa, la vi más buena de lo que la había notado en la tarima y entendí lo que me había preguntado mi cuate. Vinieron las presentaciones y hasta entonces supe su nombre:

Hola, como estás, me llamo Pamela

Yo soy Alejandro, dijo mi amigo poniéndose de pie, aunque un poco tambaleante por el alcohol.

Mi amiga estaba bailando, pero nos ha dado sed y vinimos por unas chelas, comenté, mientras mi amigo, entendiendo la situación apuraba su cerveza para irse.

Bueno, en un ratito regreso, voy a buscar a mi hermano que andaba por aquí, mucho gusto, y se fue.

¿Y con quien vienes Pamela?

Vine con una amiga, pero nos molestamos y se fue.

Pues ¿qué le hiciste?

Nada, encontró a un ex novio y se fueron a platicar a otra parte y a mi me dejaron como pendeja.

¡Que bueno! Porque si no, no te habría encontrado en la tarima.

¿Y tu solo vienes con Ale?

Claro que sí, para divertirnos no hace falta muchos. Al decir esto, me acerqué a ella rozando nuestras piernas, fue que quedamos más juntos y pudo ver mi erección que no me preocupé en ocultar.

Veo que te ha puesto muy alegre la cerveza, dijo, señalando con la mirada el bulto que se me había aparecido entre las piernas.

La cerveza no es tan excitante como sentirte bailar junto a mí, le dije al oído, mientras me agarraba el bulto.

Y se ve que es grande, me dijo poniendo su mano izquierda y arañándome la cabeza del miembro. La verdad es que fue un piropo, porque no tengo una herramienta de actor porno, 17 o 18 cm.

Sin pudor alguno me la empezó a acariciar mientras la abrazaba y le besaba el cuello, diciéndole que me encantaba lo que estaba haciendo y provocando con mi aliento que ella también se excitara tanto como yo. “Si eso te encanta, prepárate a sentir la mejor experiencia de tu vida” me dijo con una voz tan cachonda que sentía que la leche burbujeaba en mis huevos. Estábamos sentados en una sección en la que casi no da la luz y el mesero solo se acercaba cuando le hacíamos una seña, así que no hubo ningún problema para que deslizara lentamente mi mano desde su rodilla hasta la orillita de su tanga que, por lo que sentía, es de aquellas que son sólo un triangulito que cubre la parte delantera y un hilo entre los cachetes del culo. Al sentir el borde, mi verguita dio un respingo y más aún cuando, con mi dedo índice la hice a un lado para jugar con el dedo corazón y ¡Oh sorpresa! No tenía ni un solo pelito, era la panochita más depilada que había tocado en mi vida, y además de eso, bien mojada.

¡Qué mojada estás!

Es lo que provocas con esa lengua sobre mi cuello.

La piel de tus labios es tan suave como la de un bebé. Me refería a sus labios vaginales.

Y tu miembro es tan duro como un palo. Pero nos demoró poco la decencia.

Quisiera comerme este chocho que parece un helado derritiéndose con el calor, debe estar delicioso, se siente caliente y deseoso de ser chupado.

Déjame morderte un poco la verga, me gustaría hacerlo.

Aprovechando que nadie pasaba por ahí tiró unas monedas que recogía una a un, mientras mordisqueaba mi miembro erecto por encima del pants, pero era como si lo hiciera directamente, además que tenía un piercing en la lengua que me hacía cosquillas en el glande. Nadie se dio cuenta de lo que hizo, y cuando se incorporó me dijo:

¿Te gustaría sentir más? Agarrándome el paquete sobre el pants ensalivado.

Me muero por sentir ese aretito recorrer mi pene.

Me tomó de la mano y me llevó al baño de mujeres, entré rápidamente para evitar que me sorprendieran los guaruras y me sacaran del antro. Nos metimos a un baño y me senté en la taza, desesperada me bajó lo que llevaba puesto y se metió el pene a la boca sin miramientos, lo disfrutaba como un niño que se come una paleta, de arriba abajo, pasándome la lengua, el piercing de la base a la punta, provocándome convulsiones desesperadas. En ese momento, una chica abrió el sanitario sorprendiéndonos con mi pants y mi calzón abajo y Pamela de rodillas devorando mi hombría. La muchacha sólo se dio un paso atrás y dijo “Ups, perdón” y se metió al de junto. Y es que por la calentura se nos olvidó cerrar con seguro la puerta, pero Pamela seguía su labor, lamiendo su caramelo y masajeándome los huevos, esta situación me tenía a mil. Le pedí que parara, que yo sería ahora quien se comiera ese manjar.

Cambiamos de postura y ahora yo era quien la tenía con las piernas abiertas y la falda enrollada en la cintura, hice la tanga de lado y metí mi lengua hasta donde pude haciéndola gemir sin tapujos y escuchándose en todo el servicio. No paré de darle lengua a ese chochito tan rico y de vez en cuando a su anito rosa, que también se merecía ser mamado. Pamela se retorcía como culebra sentada en el water y me jalaba el cabello, pero yo estaba necio en chupársela hasta que se le secara, cosa imposible, porque por mi saliva y su excitación estaba bien mojada. Bufaba como toro de lidia y fue cuando abrí los ojos y me di cuenta que… ¡teníamos una espectadora! Era la muchachita que antes había abierto la puerta y ahora estaba observando desde arriba, me imagino que se subió a la taza para poder ver la comida de panocha que le estaba dando a Pamela, pero no me corte y seguí con mi labor. La chica de al lado tenía cara de unos 13 años y veía la cara de Pam y habría los ojos como platos.

No puedo más, tengo que metértela, le dije a Pam.

Métemela ya, quiero sentirte dentro, dale gusto a tu perrita.

Con que te gustan las palabras fuertes, entonces te la voy a meter hasta que me ruegues que te la saque. Y puse mi cabeza en la entrada y abrí sus labios con mis dedos. Sólo te voy a meter la puntita, le dije.

No, méteme tu miembro, quiero que la metas ya.

No, solo la cabecita te va a entrar

No me hagas sufrir y ya entiérrala, me decía jalándome hacia ella.

Pues toma la verga si eso es lo que quieres, y se la metí hasta los huevos de un golpe, que, como ya estaba bien lubricada, no hubo que hacer mucho esfuerzo. Toma, toma, toma, le decía en cada embate.

Si papi, métele el pito a esto golfa hambrienta de verga.

Eres una viciosa, pero ya me voy a venir, no aprietes más tu chocha, que siento que exprimes mi pene y le vas a sacar el relleno.

Pues eso quiero, que te vengas y me dejes adentro esa leche que calenté en tus huevos mientras estábamos en la mesa.

Espera, quiero que te sientes sobre mí y ordeñes sin parar. La niña de al lado, al escuchar esto, se metió a su servicio y cuando tenía a Pamela bien ensartada y dándome la espalda volvió a asomarse, eso aumentaba mi morbo.

Así, así, siéntate en este miembro que le encanta meterse a tu cuevita.

Pamela ya no dijo más nada, sólo gemía como animal en celo, hasta que le avisé que me iba a venir:

Me vengo mi amor, me vengooooo. Ella se salió y me dijo:

Aquí, en mi boca, dame tu leche mi niño, quiero probarla. Se dispuso a mamarla y sacarme la leche con la boca, hasta que di un grito y le avisé:

Tómala, tómala, ya llegué, me vengo mi vida. Y la niña abría los ojos cada vez más grandes.

Sí, que rica es…

Y se tragó toda la leche que pudo salirme esa noche, me limpió la verga con la lengua, se pasó un kleenex por la panochita para limpiarse su humedad, me limpió también los rastros de su saliva, medio nos arreglamos y con toda discreción salimos del baño.

Regresamos a la mesa, llamó al mesero y le pidió su lapicero; en una servilleta me anotó su teléfono y me pidió que la llamara al día siguiente. Yo no me lo creía y sólo atiné a decirle: gracias. Se llevó una cerveza y la seguí con la mirada. Se detuvo junto a la tarima y bebió apresuradamente la chela. La seguí, le dije al oído que me encantó lo del baño. Apresuró la bebida y me dijo: espero tu llamada. Me ofrecí a llevarla pero me despreció. Mi amigo no me creía lo que le platicaba y yo no me esforcé por convencerlo, total, el gusto es sólo mío.

Al día siguiente marqué el número que me había dado con la esperanza de volvernos a encontrar, y el número simplemente no existía, no había sido asignado. Volví el sábado siguiente con la esperanza de volverla a ver, pero hasta ahora no la he localizado y de eso ya pasó un año. Pamela, si algún día lees este relato, quiero decirte que te estaré esperando siempre.

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Relato porno:labios y dedos

Posted by | Posted in Relatos | Posted on 16-11-2008

Amor quiero sentirte mas dame de probar de tus dedos rózame con suavidad mis labios, que mi boca y mi lengua limpiara al máximo tus líquidos de mujer que me vuelve loco déjame saborearlos con la delicadeza que me los ofreces, quiero verte introducir tu mano al lado de tu trusa para que juegues con tu clit y con tu otra mano jugar con tus pezones dame placer quiero acariciarte toda quiero embriagarme de tu olor acercando mi boca a tu sexo.

Que rico culito tienes que delicia quiero saboreártelo y darte placer como me lo das tu también. Subir con mis manos por tus piernas acariciándolas hasta llegar a tus nalgas, tu con tu mano jugando con tu clítoris siente tus dedos húmedos al meterte los dedos quiero verte gozar escuchar tus jadeos y gemidos como lo sabes hacer solo tu. Ven ponte en frente mió yo sentado ver tus labios húmedos cerca de mi cara sigue jugando con tu clítoris, mientras que mis manos abren paso para ver tu conchita rosadita y húmeda, mueves mas rápido tus dedos y tu placer aumenta, ,mi mano se acerca a tu pierna deslizándola hacia tu conchita puedo sentir todo el calor tu olor de sexo me encanta toco tu mano tu sacas tus dedos y me lo pones en la boca para que mi lengua te la reciba y recoger tu sabor, mis dedos se abren paso por tus labios vaginales mientras que tu me sigues dando de probar de tus dedos, siento mis dedos húmedos acaricio tu clítoris metiéndote mi dedo mas profundamente y sentir tu jadeo de placer. Si amor sigue así me gustas como eres, mi dedo hace círculos en tu ano intentando abrirse camino hacia tu interior entra un poco mientras que mi otro dedo hace lo mismo en tu conchita, mueve así si sigue moviendo tus caderas.
Te siento toda que rico darte placer puedo ver que estas gozando, siento venir tu primer orgasmo tratando tu de retirar mis dedos te agarro las caderas y te lo introduzco mas adentro, para por un momento y te siento en la silla de tu escritorio, abro tus piernas y me bajo el pantalón para que me lo mames rico. Sin decirte nada te lo metes en la boca y con tus dedos húmedos empiezas a corrérmela con mi verga en la boca y tu otra mano jugando con mis testículos.

Ven siéntate acá métetelo todo cojiendote por las caderas te sientas y te lo metes bien profundo en el interior de tu conchita puedo sentir el calor de tu interior en mi sexo que rico, nuestras caras se transforman y nuestras bocas se unen en un flamante beso.

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Relato porno: noche de sexo oral

Posted by | Posted in Relatos | Posted on 15-11-2008

Era una fecha muy especial, para mi y más para ella, me encontraba en mi casa viendo televisión, era de noche, le envié un mensaje de texto al celular y me respondió al instante diciéndome que me extrañaba, que le hubiese gustado que estuviera ahí con ella; seguimos intercambiando mensajes de texto por 10 minutos, hasta que me decidí a darle una sorpresa, ir para estar con ella esa noche.

Entonces la llamé por teléfono y le dije que hoy podría ser una noche muy especial, que lo que más esperaba podría pasar.

De inmediato me mudé de ropa, no sin antes darme una rica ducha, me puse unos jeans cómodos, una camiseta y unas zapatillas, iba de lo más relajado.

Subí el auto y me dirigí a la casa de ella (aclaro que ella vive sola), llamé a su puerta y cuando la abrió, no podía creer que estaba ahí, nos saludamos con un delicioso y tierno beso en la boca, un fuerte abrazo y ambos sentimos de inmediato lo caliente y suave que estaba nuestra piel, el latido cada vez más fuerte de nuestros corazones y la excitación que se empezaba a sentir, debo aclarar que ambos somos muy sexuales.

Pasamos y nos sentamos en el sofá; me decía lo contenta que estaba por haber ido junto a ella, no terminábamos de abrazarnos y de besarnos en la boca, besos que cada vez eran más intensos, nuestras lenguas se entrelazaban en un juego salvaje; le pedí algo especial; ya que le iba a dar un obsequio especial esa noche; le dije que la quería tener solo con un vestido muy corto y sin ropa interior; de inmediato fue al baño a refrescarse con una buena ducha, luego se dirigió a su habitación, mientras apagué la luz, encendí un par de velas para dar un toque más romántico y adecuado al lugar, puse música muy suave y la esperé solo con los bóxer puestos; en ese instante asomó ella con un vestido blanco muy corto, debo decir que apenas la cubría, de agacharse se vería perfectamente sus partes más intimas.

La tomé de la mano, nos abrazamos y de nuevo nos empezamos a besar, esta vez ya muy apasionadamente, con mucha lujuria, nuestras lenguas se entrelazaban y los besos eran cada vez mas apasionados, nos recorrimos por completo con las manos y el ambiente estaba ya para ese momento muy caliente, entonces le dije al oído: por favor quiero que te sientes, te pongas cómoda y te dejes llevar.

De inmediato se acomodó en el sillón que por cierto era bastante amplio, con una fina terminación en cuero, apropiado para nuestros juegos sexuales, me arrodillé, empecé a acariciarla por debajo del vestido, en los muslos, hasta llegar a su vagina, que para ese momento se encontraba totalmente mojada, levanté sus piernas sobre el sillón y la acomodé con las piernas bien abiertas para mi, de modo que su vagina quede bien abierta para mi sedienta y ansiosa lengua, tenía frente a mis ojos una imagen completa de aquella vagina empapada y excitada, totalmente depilada, empecé a sentir el olor a sexo tan delicioso y que me encanta y de inmediato empecé a lamerla, empezando por el clítoris, moviendo la lengua con movimientos cada vez más rápidos, ella gemía de placer y al poco rato se vino en un rico orgasmo, su vagina chorreaba, abrí mi boca para recibir aquel delicioso néctar, me esmere en chupar por completo hasta dejarla bien limpia, yo estaba ya con mi pija a punto de estallar, empecé nuevamente a lamerla recorría su vagina por completo con mi lengua, la estaba devorando, que delicia que sabor, que olor, que excitación; debo aclarar que me encanta lamer, y todo aquello ya duraba más de 15 minutos, no paraba de lamer, quería cada vez más y ella se vino en un segundo y fuertisimo orgasmo, me agarraba de los pelos, se retorcia, yo no apartaba mi boca de su vagina, le lamia el clítoris, la penetraba con la lengua, chupaba, lamia, la recorria, mi boca estaba empapada, llena, con todo el olor de aquel delicioso sexo, harto de lamer vagina, clítoris, sentir sus jugos, su excitación, su sabor, su olor.

Luego le pedi la posición perrito, que se ponga a cuatro patas y empece a lamer, a chuparle el culo, que delicia de culo, tenia un sabor especial, no paraba de lamer, de chupar, de sentir el sabor de aquel delicioso culo, ella se sobaba las tetas, gemia, se retorcia, mis dedos los tenia completamente hundidos en aquella ya empapada vagina, luego retiraba mis dedos de su vagina y me los chupaba por completo, que delicia, que sabor, me encantaba, llevaba ya como 40 minutos lamiendo, chupando, saboreando sintiendo aquel delicioso sabor, ella llevaba ya como 4 orgasmos, entonces se incorporo, y me sento de un golpe al sillon me abrio las piernas y empezo a lamerme frenéticamente el culo, uffff debo decir que estaba a punto de estallar, como lamia, como chupaba, mi culo estaba ya muy mojado, sentia como metia su lengua, me estaba cogiendo con la lengua, y yo estaba tan caliente que me empece a masturbar mientras ella me chupaba el culo, me miraba a los ojos, y me pregunto si estaba listo para que me la chupe, por supuesto que si!!! le conteste de inmediato, de un golpe se introdujo mi pene en su boca hasta la garganta y empezo a chupármela salvajemente, de lo mas delicioso, primero lamia la cabeza, el tronco hasta llegar a los testículos, se lo metia de nuevo en la boca, luego de unos minutos de una chupada frenética me deje llevar y me vine en un fuertisimo orgasmo, debo decir que la inunde de semen, ella no separaba mi pija de su boca, se trago hasta la ultima gota y siguió chupando, limpiandolo dejandolo bien limpio, no paraba de lamer, los testículos, la cabeza, el pene completo, solo paro de chupar cuando ya se encontraba totalmente fláccido.

Nos sentamos uno al lado del otro, abrazados, desnudos, sudados, con olor a sexo, exhaustos, nos acariciamos, nos besamos en la boca, estuvimos asi acariciándonos, besandonos, por un largo rato, luego bebimos un rico jugo de frutas, comimos una pizza; y fuimos a darnos una deliciosa ducha juntos, no parábamos de besarnos, de abrazarnos, acariciarnos, debo decir que luego fuimos a su cama e hicimos el amor toda la noche, hasta terminar exhaustos, que bonita noche; una noche perfecta!!!!!.

Gracias y espero les haya gustado mi relato, que es absolutamente real, tanto que al escribirla empecé a revivir cada instante de esa excitante, deliciosa, e inacabable noche,

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